A la venta próximamente…

Muy buenas hace mucho que no me paso por aquí, y como podéis comprobar esto que estoy redactando ahora mismo no es un nuevo poema.

Me paso por aquí más que nada para anunciaros que próximamente estará a la venta mi primer poemario en formato papel y E-book Mientras nos sobre la Valentía.Leer más »

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#32. El método

Me refugié en tu método, ese que seguía con una fe ciega, ese que pensaba qué era todo cuanto existía.

Ese método de querer echarte en falta si a escasos centímetros te alejabas.

Ese que me hizo tan dependiente, cómo si mi vida sólo dependiera de tu modo de actuar; Ese método era la clave que ejecutaba el inicio de todo el sistema.

El que arrancaba todo lo que estaba a nuestro alrededor.

Pero un día el sistema falló. Tú ya no estabas y no sabía cómo había que iniciar aquel sistema, porque hasta entonces eras tú y sólo tú el que lo reiniciaba cada día al despuntar el alba.

Tuve que aprender a reiniciarme sola, por mi propio método y cuando eso se produjo, descubrí  que me levantaba por mi propio pie y no por tu método, y eso lo había estado realizando los 365 días durante esos largos años que estuve a tu lado.

Y por eso sé que te fuiste, porque no conseguías por más que te esforzases, el cambiar mi método y después de tanto tiempo, comprendiste que jamás lo haría a tú manera.

Mi método era lo único que me ha mantenido viva. Nada ni nadie me haría cambiarlo. Porque cada método es personal e intransferible.

El método es lo que nos mantiene vivos.

#66. Ya, al fin

¿Sabes?

Ya no duele tanto el miedo a reconocer que ya has pasado a otro plano, a otra dimensión.

Ya no es tanto el miedo de haberme superado, ya, ahora pueden más las ganas de saber qué he conseguido salir de aquello qué me apresaba.

Ya al menos, he conseguido dormir de seguido en las noches más oscuras y he podido dilucidar en ellas un pequeño atisbo de libertad, de luz al fondo de ese profundo y oscuro túnel qué con tus propias manos construías. Ya todo aquello ha desaparecido de mí alrededor.

Ya por fin, puedo ver brillar el sol y ver cómo lo inunda todo de destellos. Ya, al fin puedo decir qué lo he conseguido por mis propios medios.

#65. Quería salir

Ella quería salir. Salir de ahí cuanto antes. Antes de que el miedo le invadiera.
Le invadiera por dentro hasta completar entero su cuerpo.

Ella quería salir. Salir sin mirar atrás, sólo quería mirar hacia a delante y olvidar lo que dejaba.

Ella quería salir, escapar y huir de todo aquello que la mantenía presa. De todo el miedo qué sentía, de todo lo que sentía.

Ella quería salir y no sabía cómo. Salir y no sentir nada.

No quería volver de nuevo a todo aquello que la ahogaba por dentro y le marcaba por fuera, sin que ella se diera cuenta.

Ella sólo quería salir de allí como fuera. Sin dar explicaciones, sin dejar huella.

#64. Y yo a mí

Y yo a ti, que me creía que te debía todo.
Y yo a ti, qué en un pedestal te tenía.
Pero cambiaron las tornas,
y ya no era ese “Y yo a ti”,
si no que pasó a ser Y yo a mí.

Y yo a mí, sí gracias a mí soy lo valiente que soy.

La persona que quiero ser.

Y yo  a mí, sólo a mí, he conseguido todo lo propuesto.
He conseguido amarme por encima de todas las cosas.

Y yo a mí, es lo que siempre, a partir de ahora, debemos repetirnos.

Todos los días, todos y cada uno de nosotros.

Gracias a mí, Y yo a mí, por hacerme tan fuerte.

Y yo a mí, me debo todo.

#63. Estrella Polar

Eras la mano que señalaba el Norte más directo, certero y preciso a seguir,
a través de una línea recta, sin curvaturas ni desvíos.

Tu mano señalaba la estrella más brillante qué existía en el firmamento, la más grande, la más poderosa.

De repente todo cambia.

Silencio, nada vacío. Tu mano ya no estaba para indicarme qué estrella era la que tenía que seguir, la que indicaba mi destino. La más Polar de todas las estrellas.

Ahora comprendía que era yo la dueña de mi rumbo, la que orientaba mi propio destino, hacia la Estrella Polar más brillante de todas.

Era mi propia dueña. No necesitaba de nadie  para dirigirme hacia mi objetivo.

Era yo misma. Valiente, certera y precisa. Era yo misma, mi propia Estrella Polar, la que ahora despertaba.

#61. Palabras mudas entre el espacio

Nos dijimos ya todo cuanto pudimos. El silencio ya se había escrito.
Palabras mudas navegaban entre el espacio que separaban nuestros cuerpos.

Incómodas miradas. Instantes Eternos. Ya nada.

Sólo queda el más grande y aterrador de los silencios.

Ruptura. Silencios.

Ruptura del tiempo que apenas disfrutamos porque nos pudieron más las ganas de hacernos daño, qué el deseo de juntarnos.

Nunca pudimos saber qué dirían esas palabras mudas que navegaban entre el espacio vacío de nuestros cuerpos.