Capítulo VIII. Traición

Rai, Allatrix e Ian junto con los dos dragones, se pusieron en marcha para conocer a la ex gran hechicera Lisbeth. Rai tenía poca o ninguna esperanza de que ella accediera a ayudarles, la última vez que usó sus poderes para ayudar a los dragones, la acusaron de alta traición y esto le supuso la pérdida de los mismos. Pero de esto hacía ya mucho tiempo.

Ahora no tendría que usarlos, pero es la única que conoce todos los hechizos sanadores ante el ataque sufrido por La Sombra. Sólo ella podía ayudarles, pero el problema está en que ella ya no posea sus poderes, sólo sabe el hechizo pero no puede ejecutarlos.Leer más »

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Capítulo VII. El Cazador de Sombras

Es de noche, miro el reloj y son las 5:15 de la mañana, algo me alerta en la oscuridad de la noche, veo un reflejo en el espejo en medio de esa inmensa oscuridad, son las luces de una ambulancia y las de un coche policial. Algo me alerta, Algo ha pasado. Algo va mal.

Me levanto alterado, me siento en el borde de la cama. Miro el móvil, no tengo nada. Me dirijo al escritorio y enciendo el ordenador. Espero, se enciende, el fondo de mi escritorio era mi antigua ciudad, Nueva Orleans, la añoraba. Clico en el correo electrónico y voila tengo tres mensajes en mi bandeja de entrada.

Me pongo el uniforme y de manera inmediata me dirijo a mi nueva oficina, me destinaron a Nueva Jersey, para investigar un nuevo asesinato, que parece que seguía el mismo modus operandi, que los anteriores sucedidos en Nueva Orleans.

Antes de salir me suena el busca, eso indica que todo lo que tenía en mente realizar esa mañana debía posponer lo y transformarme en lo que soy cuando llega la oscuridad en: El Cazador de Sombras.

Sí ese soy yo. Hola, mi nombre es Ian O’connor y soy El Cazador de Sombras.Leer más »

Capítulo VI. Buscando respuestas

Al entrar en aquella habitación, Lendaac pegó un respingo qué asustó a Thressa, ella lo miraba extrañado, porque a pesar de la poca visibilidad existente dentro del habitáculo, los ojos de Lendaac a diferencia de los irisados de su hermana, podían captar la imagen mucho antes que los de ella e incluso en lugares con poca luminosidad, por lo que Lendaac se percató de la existencia de una chica dormida en la misma habitación en la que entraron.Leer más »

#Tsunami en alta mar

Quiero ser el alma pirata que robe tu corazón, no por completo, me conformo con un cuarto de él.

Quiero ser la marea que revuelva el oleaje y choque todas las noches contra la muralla de tu corazón.

                   Y traspasarlo e inundarlo todo.

Hasta convertirlo en una ciudad sumergida, dentro de mi oleaje y mis mareas,
que todos los días al llegar el alba se concentrase y volviese a empezar.

Capítulo V. Los Arvalantis

Cuando Lendaac salió de Omacor y el brillo de la ciudad mágica cesó, miró a su alrededor, pero en un primer momento no pudo ver nada ya que los destellos por un momento por un momento le cegaron.

Cuando pudo recuperar la vista, miró de nuevo a su alrededor, y todo aparentemente estaba tal y como lo dejó instantes antes de entrar en Omacor.

Se puso en marcha y se apresuró para llegar cuanto antes a su casa y comprobar si su “no tan pequeña” Thressa, había hecho alguna zalagarda en casa y se la encontraría patas arriba o por el contrario estaba todo en orden.

Lendaac tenía sentimientos encontrados pues con su transformación la vez pasada, no sabía si debía contarle algo por encima a su hermana o por el contrario callarse para no asustarla.Leer más »

Capítulo IV. La desconocida Harlem

Cuando Lendaac salió de Omacor para volver a casa y ver como se encontraba su hermana Thressa, vio mientras se alejaba de ese fantástico lugar como los destellos de la ciudad de Omacor se iban apagando y a su vez como también dejaba atrás a Aledis. Lendaac cada paso que daba se acercaba a la realidad que unos “instantes” atrás había dejado, aunque en realidad lo que para él era un pequeño instante, en el mundo real era el equivalente al trascurso de una semana.

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